martes, 18 de noviembre de 2008

La puerta abierta

¿Qué puede ser una entrevista más que una intromisión, o indagación en la vida profesional, política, o artística de una persona. O en el peor de los casos, la esquiva vida personal, que deja de serlo cuando queda expuesta al ojo del observador, ese que espera ansioso para conocerla, o tan solo para ser un juez más en este mundo de prejuicios?

Más que una entrevista lo que hice con “Libertad” (nombre falso de una mujer que prefiere que su identidad quede oculta) fue una charla amistosa, sin prejuicios, dónde ella, me dejó ver un poco de sí, de eso a lo que llaman “puta”. El lado oscuro para muchos, pero para mí, un camino diferente.

Viernes 15 de Noviembre de 2008 6:30pm
Cafetería: “Las ricuras”
Centro de Bogotá

Daniela: ¿Qué espera de su vida?
Libertad:
Vida no hay, tan solo un poco de existencia, esa vaina que nos jode la cabeza y nos pone a pensar ¿Qué hacemos? ¿Qué somos? ¿Para dónde vamos? y un poco de gûevonadas que no sirven para nada. Lo único que quisiera de esta miseria sería un poco de libertad…

Daniela: ¿Lo más difícil?
Libertad:
Levantarse todas las mañanas en una cama diferente, vestirse, irse, dejar la puerta abierta, llegar al rancho, tomar una aspirina, un anticonceptivo y una pepa roja. Media taza de café oscuro; acostarse, mirar parriba y dejar que las lágrimas corran el maquillaje de la cara.

Daniela:
¿Un crimen?
Libertad:
El de todos los días: fingir.

Daniela: ¿Un precio?
Libertad:
Eso ya no importa, me conformó con un café y un cigarrillo.

Daniela: ¿Desprecio?
Libertad:
Ummm…por mi…

Daniela:
Un sueño:
Libertad:
No hay espacio para sueños, pero me gustaría no volver a abrir las piernas.

Libertad derramó unas lágrimas sobre el café que compartíamos. Allí entendí que todo lo que tenía que decir lo había dicho ya. Preguntarle algo más, como dice ella, hubiera sido un verdadero crimen. La abracé y su perfume me contagio por un instante. Se levanto, cogió su bolso rojo, arreglo su minifalda y camino hacia la puerta, si despedirse y con un café sin terminar.

Luna de mayo

viernes, 14 de noviembre de 2008

La 22

El tiempo carcome, su vida, al igual que su falda que cada vez, se hace más corta.
Sueños que fueron pero que nunca se harán.
Horas y horas de placeres fingidos, que extasiaron en un amor utópico.
$10.000, $20.000 ¿Cuánto puede valer una hora, un ratico, la vida misma?… un café, un cigarrillo, el precio del olvido: nada.

Lo da sin sentir o pensar, por hambre, ansiedad,malestar o quizás olvido, y solo recibe frio.
No hay amor, solo desprecio por ella misma, por qué se siente podrida, pero del alma.
Su destino, su mundo: la esquina de la 22; su casa: el hotel de mentiras donde sus amores pierden la conciencia,
Su vida no existe, y ella es rechazada,
"Pues no es más que una putica de la 22".

Luna de Mayo

lunes, 10 de noviembre de 2008

Bogotá: "La ciudad de mil colores"







Viernes 7 de noviembre de 2008 6:00pm
Carrera Séptima Centro de Bogotá
Los llamados “tombos” cierran la Carrera Séptima, desde la Calle 26 hasta la plaza de Bolívar, para dar paso a un sinnúmero de mercaderes, malabaristas, vallenateros, cuenteros, cantantes aficionados, bailarines, raperos, artesanos, vendedores ambulantes, un grupo representante de la variedad multicultural de nuestro país.

La noche se engalana de mil colores. El frío es aterrador, pero no impide que las personas paseen a lo largo de la Séptima, cada viernes en la noche, como si fuera un día de fiesta. Donde se viven experiencias inigualables, compartiendo con gente del común. Allí no existen clases sociales, los estratos se mezclan entre sí y las diferencias dejan de existir. Nadie puede dejar de comerse una hamburguesa de $1000, un pincho, una mazorca asada, un pedazo de carne, palomitas de maíz, el infaltable algodón de azúcar o un singular canelazo.

Se vende de todo, desde antigüedades, libros (piratas), películas (piratas) música (pirata) ropa, aretes, zapatos, manillas, celulares (robados, pero como nuevos), bolsos, joyas, pinturas, caricaturas, e incluso la suerte, ¡sí!, ¿se imaginan? Un verdadero mercado persa.
Son cuatro horas que hacen de Bogotá, una ciudad especial, pues es allí dónde está la verdadera convivencia, el ciudadano que trabaja para subsistir, que se viste de rojo, negro o dorado; que afina su tarruda voz, ó que prepara sus mejores chistes para que los capitalinos que por sus agitadas vidas sonríen muy poco puedan sacar la mejor sonrisa, la que no es fingida y sale del alma.


Una noche de "Septimazo" debería ser eterna, perdurando en nuestras vidas, porque a pesar de los problemas siempre debemos estar sonrientes y constantes con lo que queremos. Y en una noche de "Septimazo" tenemos sabor, son y hasta uno que otro guarito que con el frío nos cae de perlas. “Bogotá es la ciudad de los mil colores” y somos nosotros quienes le damos distintas tonalidades.

Luna de mayo

¿Inteligencia o belleza?


foto tomadas: www.canalrcn.com

A diario en la tele o en la radio, vemos hermosas mujeres que deslumbran con su belleza, las secciones de farándula del noticiero e incluso que están de tiempo completo. Lamentablemente su inteligencia no va a la par con su belleza y no es que sean brutas, no claro que no, ni más faltaba, lo que pasa es que su preparación es muy incipiente y requieren de un poco más de esfuerzo. Pero a pesar de las críticas de aquellos que las juzgan sin conocerlas porque creen que su cerebro no da para tanto, se han logrado mantener y parece que de allí nadie las quita (bueno mientras su belleza y juventud dure).

Si hablamos de equidad de género, vemos que es muy difícil poder entablar una igualdad, pues el rainting es el que manda, el público decide a quien quiere ver, o a quien prefiere oír. Pero debemos ser objetivos y mirar más allá, ya que para ser periodista se requiere de esfuerzo, dedicación, y perseverancia, así entonces no todos los que dan su opinión o hablan por la tele son periodistas.

El periodismo es una labor seria, con alto grado de importancia, para la comunidad, porque las informaciones que se transmiten pueden alterar la realidad de miles de personas que esperan ser informadas y estar actualizadas con información veraz, oportuna y en un lenguaje común para todos los espectadores.

¿Machismo, feminismo? La polémica de siempre, latente hoy en día, que desde mi punto de vista siempre dependerá del espectador, pues somos clientes, quienes pagamos por ver oír y como clientes siempre tendremos la razón, así que todo depende del rainting que se genere, o de la persona que este a cargo. Un ejemplo en el Canal RCN, con la nueva dirección a cargo de Clara Elvira Ospina, el horario más visto en noticias es presentado por dos mujeres: Claudia Gurissatti y Vicky Dávila y no estoy desmintiendo sus capacidades intelectuales y periodísticas, pero a simplemente vemos que la belleza prima.

No debería importar si son hombres o mujeres quienes den la información, lo verdaderamente importante es que se haga con corazón, pensado en la gente, tratando que llegue lo más transparente posible, pues como dicen por ahí “El periodismo es el mejor oficio del mundo”
Luna de mayo.

Un poco de música para:


Quién, que haya estado despechado, no he escucho alguna vez a: Vicente Fernández, Darío Gómez, El Charrito Negro, Darío Darío, Giovanni Ayala, un sinfín de intérpretes de la canción popular, que con sus letras nos hacieron recordar: a la ingrata que nos olvido, al perro mentiroso que nos traicionó, o tan sólo al desgraciado que nos hizo llorar y no valía la pena. Puede que está música, para los de estrato social 5, 7, 15, que se creen mejores sea considerada como de mal gusto, pero me gustaría verlos con una pena bien brava a ver que es lo que escuchan. Un buen guaro y una ranchera aunque no quitan la pena si hacen que se vea más pequeña.


Quién no se ha bailado un vallenatico, uno de esos que se acompañan con aguardiente y con los mejores amigos. Un vallenatico donde uno se pone el sombrero, alza la copa y brinda por ellas o por ellos. Esos que nos recuerdan lo orgullosos que nos sentimos de ser colombianos, del sabor que llevamos dentro, que nos hace únicos, capaces de enfrentar los problemas con verraquera y optimismo.


Quién no ha cantado a grito herido en la cocina, en la cama, en la ducha o planchando: “La maldita primavera” “Pega la vuelta” "Yo no te pido la luna" "¿Quién es él?” letras que se entonan con el alma, que erizan la piel y reconfortan el espíritu malgastado por la rutina y la monotonía.


Qué intelectual no se ha alardeado con los súper conocimientos sobre Beethoven, Mozart, y otros que hicieron de la música una sinfonía de notas celestiales, que engalanan una vida sin sonido, una vida que se pierde en el vacio del eco que retumba en nuestro interior y que a gritos, pide ser escuchado.


¿Y entonces qué es la música? Desde mi punto de vista ha sido la causante de despertar la más bajas pasiones; capaz de hacer sonrojar mejillas; que ha unido o alejado cinturitas, pechitos, boquitas; destructora o reconciliadora de matrimonios; enloquecedora de mamás que no aguantan su alto volumen. La música nos ha cambiado, nos ha hecho sensibles, o quizá más duros, nos ha dado ánimo para continuar o para tocar fondo. La música nos ha puesto en la luna y otras veces nos ha estrellado contra el mundo. La música nos ha acercado a Dios…



Luna de mayo

lunes, 27 de octubre de 2008

Un demonio disfrazado


En una de noche de insomnio, salte de mi cama para acceder al prohibido universo que se escondía tras el solitario y triste computador, al cual papá me había prohibido acceder sin su compañía. Según él porqué ahora, el maravilloso invento que le había servido para sacar cuentas, hacer cartas, notas y hasta jugar solitario, estaba invadido por un nuevo virus: “La Internet” El demonio del siglo 21”.

Sin pensarlo me dirigí hacia el computador, como si una fuerza extraña me invitara a él. Con pasos sigilosos me acerque lentamente, tratando de no hacer ruido para que papá, que se encontraba en el inusitado reino de los sueños, no se despertara y así mi afanada curiosidad pudiera invadir ese mundo desconocido que a gritos pedía ser explorado.

Mi ser iba en busca de lo indefinido, lo irreal, aquello que se pierde en la velocidad de un silencio en el vacio. Prendí el computador y trate de apurarme, aunque no puedo negar que el placer de entrar me quitaba los temores y me brindaba una cierta tranquilidad que no había sentido en mucho tiempo.

Y allí estaban tan coquetas y solitarias: WWW, la emoción embargo mi alma y con lágrimas en mis ojos complete lo que mi padre escribía: google.com, en el momento de presionar enter mi cuerpo vibró, fue una sensación indescriptible, mi corazón aceleró sus latidos y un vago suspiro salió de mis labios.

Por fin había conocido el demonio, y la verdad fue muy atrayente, así que si se trataba de pecar valía la pena, y no una, sino mil veces. Internet, ahora haría parte de mi vida y yo lo gobernaría a mi antojo (claro, a escondidas de papá) lo haría mío una y otra vez. Y sobre todo compartiría con él mis experiencias, creaciones, dudas en tiempo real, sin temor a equivocarme y con la certeza de que siempre, estaría dispuesto para mí sin importar la hora, ni el lugar…

Luna de Mayo