lunes, 27 de octubre de 2008

Un demonio disfrazado


En una de noche de insomnio, salte de mi cama para acceder al prohibido universo que se escondía tras el solitario y triste computador, al cual papá me había prohibido acceder sin su compañía. Según él porqué ahora, el maravilloso invento que le había servido para sacar cuentas, hacer cartas, notas y hasta jugar solitario, estaba invadido por un nuevo virus: “La Internet” El demonio del siglo 21”.

Sin pensarlo me dirigí hacia el computador, como si una fuerza extraña me invitara a él. Con pasos sigilosos me acerque lentamente, tratando de no hacer ruido para que papá, que se encontraba en el inusitado reino de los sueños, no se despertara y así mi afanada curiosidad pudiera invadir ese mundo desconocido que a gritos pedía ser explorado.

Mi ser iba en busca de lo indefinido, lo irreal, aquello que se pierde en la velocidad de un silencio en el vacio. Prendí el computador y trate de apurarme, aunque no puedo negar que el placer de entrar me quitaba los temores y me brindaba una cierta tranquilidad que no había sentido en mucho tiempo.

Y allí estaban tan coquetas y solitarias: WWW, la emoción embargo mi alma y con lágrimas en mis ojos complete lo que mi padre escribía: google.com, en el momento de presionar enter mi cuerpo vibró, fue una sensación indescriptible, mi corazón aceleró sus latidos y un vago suspiro salió de mis labios.

Por fin había conocido el demonio, y la verdad fue muy atrayente, así que si se trataba de pecar valía la pena, y no una, sino mil veces. Internet, ahora haría parte de mi vida y yo lo gobernaría a mi antojo (claro, a escondidas de papá) lo haría mío una y otra vez. Y sobre todo compartiría con él mis experiencias, creaciones, dudas en tiempo real, sin temor a equivocarme y con la certeza de que siempre, estaría dispuesto para mí sin importar la hora, ni el lugar…

Luna de Mayo